viernes, 7 de abril de 2017

DE MARES LEJANOS



Hola amigos de la literatura,

En toda historia épica que se precie podemos encontrar grandes hazañas marineras, peligrosas travesías en barcos, avezados maestros de la navegación...
Quién no recuerda a Cirdan, el constructor de barcos con los que los elfos arribaron y partieron de la Tierra Media; las travesías que permiten a los hombres de los Siete Reinos viajar a Braavos, Pentos o Volantis; la hazaña que vivió Roran, primo de Eragon, al cruzar el Ojo del jabalí deshaciéndose de los balandros que le perseguían... cientos de historias de marineros.



Los relatos del mar siempre han llamado mi atención, quizás por lo extraño del elemento, de esa vida tan distinta, por la riqueza del vocabulario técnico, con el que no estamos familiarizadas las personas de interior...

He devorado con avidez relatos marineros como Robinson Crusoe, Los Robinsones Suizos, Escuela de Ronbinsones, 20.000 leguas de viaje submarino, o La isla del tesoro.
Pero centrando la atención en la poesía, sin duda alguna mi preferida es La canción del pirata, de Espronceda, a quien he pretendido hacer un guiño, con mayor o menor acierto, pero con muy buena intención y sobre todo admiración.



Os dejo ahora con un pequeño fragmento de este poema titulado La canción del corsario, de Odasy poemas de dragones y princesas.


Mayor, mesana y trinquete
arriado todo el trapo
navega con aire valiente
en su balandro el corsario.
               Pendenciero rufián jugador
en el mundo el más buscado
luce ahora con fulgor
su licencia de corso y pago.
               Pariente de aquel nombrado
por su bravura el Temido
no es él menos conocido
que el de la pata de palo.

Un saludo, y gracias por leer estas líneas.

Iñaki A. Lamadrid