miércoles, 8 de marzo de 2017

PRESENTACIÓN



¡Hola!

Me llamo  Iñaki y es para mí un honor que me dediques parte de tu tiempo.

Voy a contarte dos historias:

1ª historia:

Cuando era pequeño suspendía lengua en el colegio. Siempre andaba arrastrándola para septiembre o para el año siguiente. No entendía la sintaxis y como era un poco vago y no me gustaba leer, la parte de literatura también se me daba mal.
En los cursos superiores comencé a entender la sintaxis y gracias a las asignaturas de latín y griego se me daba bastante bien, pero la literatura seguía sin interesarme. Aprobaba, pero raspado.
Años después, ya insertado en el mundo laboral, una amiga me dejó un libro: Harry Potter y el misterio del príncipe. Fue algo mágico (nunca mejor dicho) y desde entonces nunca ha faltado un libro en mi mesita, no ha pasado un día en el que no tenga un libro o dos empezados.
Iniciado mi nuevo amor por la literatura, decidí estudiar filología hispánica en la universidad a distancia a los veinte siete años. ¿Quién lo iba a decir? Mis profesores de lengua del colegio seguro que no.

2ª historia:

En el año 2010 sufrí un accidente en la montaña, más en concreto, en una cueva. El resultado, afortunadamente, fue una fractura en el fémur izquierdo. Digo afortunadamente porque analizando la situación y el entorno puedo decir que tuve mucha suerte de salir vivo.
En un primer instante, mi cerebro reptiliano, esa parte primitiva del cerebro que se encarga de mantenerte con vida, me ayudó mucho. Decisiones correctas y nada de sentimientos ni debilidades que te distraigan de tu prioridad: sobrevivir.
Pero cuando pasa el peligro y ya estás en casa a salvo, el cerebro reptiliano pierde protagonismo y vuelven los sentimientos, el ser consciente de lo que ha pasado, y es muy duro.
Un día comencé a escribir todo lo sucedido aquella tarde, con pelos y señales, y descubrí que aquello era algo bueno, algo terapéutico para mí, y seguí escribiendo. Aún no está publicado este relato, pero es uno de los proyectos que tengo pendientes.
A partir de entonces seguí escribiendo, relatos de viajes y aventuras por un lado, y fantasía épica medieval por otro, que es uno de mis temas favoritos de lectura.

Y con estas dos historias llegamos hasta hoy. Un niño que suspendía lengua, aunque al final la aprobaba por los pelos, más tarde encuentra el amor en la literatura con el sexto libro de Harry Potter (por cierto, luego leí toda la saga en orden ¡tres veces!) y que tras sufrir un accidente comienza a escribir, descubriendo así una nueva pasión por la literatura.

Mi género favorito es la fantasía épica medieval, pero no quiere decir que sea lo único que lea, o de lo único que escriba (aunque sí es una gran parte)

El primer libro que publiqué se titula Odas y poemas de dragones y princesas. Consiste en un poemario con dos partes bien diferenciadas: la primera está basada en ese género que tanto me apasiona, la fantasía medieval. La segunda es una recopilación de poemas costumbristas.
Como reza la contraportada del libro:
—¿Por qué poesía?
—Porque me gusta.
—¿Por qué medieval?
—Porque me encanta.
—¿Por qué fantasía?
—Porque es mi mundo.

  
Mi segundo libro es una recopilación de relatos cortos titulado Relatos de Kenar, el primero de una saga en la que sigo trabajando, de relatos acontecidos en la tierra de fantasía Kenar, recogidos en las obras del Bardo del Tiempo, el personaje de ficción encargado de escribir y dejar constancia de todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá en la tierra de Kenar.



En esta ocasión abordo otra temática que también me apasiona: los viajes, aventuras y la montaña.
Con el hilo conductor del río Curueño, al norte de León, narro incontables aventuras y anécdotas de la montaña leonesa a lo largo de este río hasta su nacimiento en el puerto de Vegarada, inspirado fuertemente en la novela de Julio Llamazares El río del olvido, que me marcó profundamente por mi relación con ese mismo paisaje. 



Y sigo trabajando en un nuevos proyectos, nuevos libros de los que podrás encontrar más información en este blog.

Un saludo, y gracias por leer estas líneas.

Iñaki A. Lamadrid