lunes, 14 de octubre de 2019

LAS MONTAÑAS DE LEÓN, MIS MONTAÑAS


Cuando era pequeño, desde la ventana de mi habitación en una casita de la Virgen del Camino, veía unas montañas escarpadas. Allá en el norte parecían lejanas, inalcanzables, otro mundo dentro de este mundo. Oscuras, grises, con matices verdes y pardos en las zonas más bajas. Y en invierno eran todavía más bellas, cubiertas con un manto de nieve inmaculada. Aquella blancura tan pura y carente de imperfecciones, al menos vistas desde la lejanía. El invierno era un regalo para mis ojos.
No sabía cómo se llamaban esas montañas, no sabía a cuánta distancia estaban, me parecían tan lejanas… pero había algo que sí sabía, que no podía dejar de mirarlas.
Pasaban los años y no dejaba de sentir su presencia, su llamada.

Hay quien cree en el destino, que todo está escrito en algún libro gordo del universo, que hay amores previstos de antemano y a los que no les queda más remedio que encontrarse. A mí me cuesta creerlo, y sin embargo, esas montañas que veía desde la ventana de mi habitación cuando era un niño, me encontraron, me conquistaron, y no me han dejado nunca.
Con el tiempo las conocí, me las presentaron siendo aún muy joven. Como cualquier joven alocado jugaba, corría y disfrutaba en esas montañas sin prestar mucha atención a esas cosas a las que se la prestan los adultos. ¿Cómo se llama esta montaña? ¿Cuál es este río? ¿Y este valle? ¿En qué dirección está y a cuánto queda de León? ¿Qué habrá dentro de esa cueva?
Con la inocencia que solo un niño puede tener, disfrutaba de estos lugares y su entorno sin preocuparme por esas preguntas, y en realidad, sin preocuparme por nada.

Luego crecí, y conmigo mi interés por los lugares que visitaba. Me costaba acordarme de los nombres, pero cada vez retenía más en mi cabeza porque ya estaban en mi corazón. Hasta que un día me presentaron formalmente a aquellas montañas y valles que desde pequeño había visto por la ventana de mi habitación, aquellas que me llamaban con más insistencia y que ocupaban un lugar mayor en mí. Entonces las conocí mejor, intimé con ellas, recorrí sus sendas, me mostraron los secretos que albergan en sus entrañas con cada cueva, secretos que han permanecido intactos durante miles de años, y que solo unos pocos humanos hemos tenido el privilegio de contemplar. Entonces comenzó el baile.

Esa montaña que parece un colmillo, la más alta empezando por la izquierda y cuya forma es «la forma» que todo niño le da a una montaña cuando dibuja una, se llama Pico Polvoreda, según los mapas, aunque también se conoce como Correcillas, que es el nombre de uno de los pueblos que la guarda en sus faldas. Ya nunca olvidaré su nombre, y la primera vez que pisé su cumbre se puede decir que el Correcillas o Polvoreda conquistó a otra persona, sellando así nuestro amor eterno. Me resulta gracioso escuchar a las personas que dicen haber conquistado no sé cuántas montañas, pues a lo largo de mi vida he subido muchas, pero no he conquistado ninguna, ellas me han conquistado a mí.

A la derecha de esta emblemática montaña de León, desde mi ventana podía distinguir el perfil diagonal ascendente del Peñagalicia, otra de las pequeñas grandes montañas de la provincia. Situada junto al pueblo de Aviados, fue la primera montaña que me conquistó, la primera que me dejó ejercer de guía y enseñar su entorno y sus encantos, la primera en verme volver a caminar después de un trágico accidente, y si algún día quieren los dioses que haya una última, solo pido que sea ella.

Siguiendo el recorrido del perfil de estas montañas, hacia la derecha, hacia el este desde mi ventana, vuelve a despuntar por su altura una gran mole rocosa, la última de este bloque de roca caliza que separa dos de los mejores valles. Esta es Peña Valdorria, orgullosa, fiera, difícil, pero que recompensa al viajero que la entiende con un espectáculo imposible de superar. Y a sus pies, en el pueblo de Valdorria, hay una pequeña ermita dedicada a San Froilán que alguien supo ubicar en el mejor lugar posible. Si vas un día cualquiera, uno de esos días que no te encuentras muy bien, con el agobio y las preocupaciones que la vida nos envía a veces, seguro que encuentras alivio y consuelo tras recorrer sus 365 escalones, sentarte en la mullida hierba y contemplar el paisaje, sin hacer nada más, solo estar allí. No hace falta creer en el poder de las montañas y de la naturaleza, está allí, lo puedes ver y sentir.
Y así fue como poco a poco aprendí a leer las montañas, a disfrutarlas y sacar todo el partido posible, y llevado por la belleza de la montaña leonesa y la locura de juventud, hice de mi pasión mi profesión y me convertí en guía para mostrar a otros los encantos de mi tierra. Durante quince años he llevado a cabo este cometido, la noble misión de abrir los ojos de los que no saben ver lo que esconde la montaña. Es gratificante mirar sus caras en el momento exacto en el que entienden lo que yo veo cada día.

Muchas más montañas son las que veía desde la casa de mis padres, allá en la Virgen del Camino, pero no puedo hablar de todas como se merecen en tan poco espacio. Solo me queda resaltar el porqué de la caprichosa forma de este bloque montañoso que se ve desde aquella ventana, y no es otra que la todopoderosa fuerza de dos ríos: el Torío por la izquierda y el Curueño por la derecha, que horadaron y dieron forma a este paisaje, a estos dos valles y sus montañas que me presentaron cuando era un niño, que conocí y con las que intimé en mi juventud, y cuyos nombres, los nombres verdaderos, no los que los hombres les dieron en su afán de conquistarlo todo, los nombres que me susurraron al oído cuando de verdad nos conocimos, esos nunca podrán borrarse de mi cabeza ni de mi corazón. 

Iñaki A. Lamadrid

domingo, 1 de septiembre de 2019

LIBROS PARA ESCRITORES


Hola amigos de la literatura,

Hace poco he hablado en otros artículos sobre la importancia de leer y sobre cómo encontrar tu lectura ideal, o el género que más te guste. Pues bien, hoy voy a centrarme un poco en un género muy específico: los libros para escritores.

Aquí podríamos distinguir entre libros que cualquier aficionado a la escritura puede leer por ser bastante amenos, y los manuales de escritura.

Si estás empezando a escribir, lo más probable es que te apasione leer, y te creas capaz de leer casi cualquier cosa, pero sabes sin que yo te lo diga que existen manuales muy técnicos que no son una lectura amena. Son eso, manuales que puedes y debes consultar.
Sin embargo, hay algunos libros más entretenidos, sobre todo al principio, que te van contando trucos y pautas a seguir cuando escribas, como por ejemplo, Mientras escribo, de Stephen King. 


 En este libro, el más que consagrado autor mezcla un poco de resumen autobiográfico con lo que llama su «caja de herramientas» para escribir. Es un relato interesante, conoces mejor su vida, cómo y por qué comenzó a escribir, y cómo llegó a donde está ahora.
El resumen de sus enseñanzas es: 
  • Lee mucho y escribe mucho.
  • Escribe sobre lo que sabes.
  • Utiliza el lenguaje que dominas.
  • No abuses de los adverbios.
  • Haz una primera revisión a puerta cerrada, tú solo.

Por supuesto que da más pautas, pero para empezar, lo más importante es leer mucho y escribir mucho. Mientras más practiques mejor te saldrá, como todo.

Un libro que me gustó mucho para mejorar mi técnica fue Cómo escribir diálogos, de Iria López Teijeiro. Es más un manual, pero muy didáctico y con ejemplos muy claros. Después de leerlo, nunca volví a tener dudas sobre la puntuación en los diálogos.

Existen libros que se centran más en el proceso de publicación y autopiblicación, y el posterior marketing, y otros más completos que aúnan desde las pautas para escribir (ya sea ficción o no ficción) con las posibilidades de publicación y venta.
Algunos de estos libros que me han gustado son:

  • 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, de Gabriella Campbell.
  • Como ser un escritor independiente, de Alejandro Capparelli.
  • El escritor emprendedor, de Ana Gonzalez Duque.
  • Marketing para escritores, cómo publicar, promocionar y vender tu libro, de Neus Arqués
  • Trucos para Escribir Mejor, de Carlos Salas.
  • Escribir ficción, guía práctica de la famosa escuela de escritores de Nueva York, de la Gotham writer´s workshop.



Esto es solo una muestra de los que yo he leído y me han ayudado. Ahora te toca a ti elegir los que más se adapten a tus necesidades y escribir, escribir sin parar todos los días. Si han de llegar las musas, que te pillen trabajando.

Iñaki A. Lamadrid

viernes, 16 de agosto de 2019

LITERATURA DE FANTASÍA MEDIEVAL: LAS CRÓNICAS DEL MAGO NEGRO


Hola amigos de la literatura,

Muchos ya sabéis que no solo escribo narrativa de viajes, aunque ha sido lo último que he presentado, sino que también me centro mucho en la fantasía épica medieval. No lo puedo remediar, me encanta, y estoy casi terminando un proyecto muy complejo y, quiero creer, muy interesante. Es una trilogía de este género con magia, criaturas fantásticas y una gran batalla entre el bien y el mal.

Y precisamente para poder escribir bien sobre un género concreto, debe gustarte mucho y tienes que conocerlo bien, para eso la mejor solución es leer mucho, todo lo que puedas de ese género, y eso es algo que hago y no me cuesta nada.

He leído y conozco muchísimos libros, sagas y autores de fantasía medieval, y hoy quiero hablarte de una de las sagas de la autora australiana Trudi Canavan, Las crónicas del mago negro.
Es una serie con tres novelas tituladas El gremio de los magos, La aprendiz y El Gran Lord 


y cuenta además con un «spin off», un libro titulado La maga, que transcurre cientos de años antes de la historia de la trilogía y que es clarificadora y revela mucha información sobre cómo se formó el gremio de los magos y tantas otras cosas.


 La historia transcurre en un mundo imaginario, pero bien delimitado y preciso, esto es uno de los puntos fuertes de la autora, crea un universo verosímil, con sus propias costumbres, sus propios animales y plantas (simplemente les da un nombre inventado, y al final de cada libro hay un glosario de términos) sus ropas, etc. lo que ayuda mucho a introducirse de lleno en su mundo.
Resumiendo la trama principal, una joven descubre por casualidad de posee dones mágicos, y superiores a los de otros magos. Pero es una niña pobre de las barriadas, y los magos solo enseñan a los ricos y nobles, sin embargo, si no la enseñan su poder podría matarla a ella y provocar una destrucción importante a su alrededor.
Deciden instruirla, y descubren que cada vez es más poderosa. Pero sus compañeros son crueles con ella por no ser de su clase social.
Por desgracia, descubre un terrible secreto y a partir de ese momento su vida cambia aún más, hasta el punto de determinar la supervivencia de todos los magos de Kyralia cuando los invaden los Sachakanos, unos magos con un poder aparentemente ilimitado.

No voy a revelar más, para no desvelar tramas ni argumentos, pero he de decir que me encantó esta saga.
La historia es muy buena, los temas están tratados estupendamente. Hay una clara diferencia entre personajes como los pobres ladrones y los magos u otros nobles, se aprecia en su forma de hablar y de actuar, y esto le da credibilidad a la historia, la ambienta a la perfección. Los personajes principales son complejos, pero no encuentras fallos en ellos.

La labor de planificación es extraordinaria, la forma de escribir fresca y actual, acorde a la historia, el momento y los personajes. Es amena de leer y engancha de verdad.
En definitiva, una saga que todo amante de la literatura de fantasía medieval debería leer, y una autora que se merece todo el éxito que ha cosechado y más.

Y hasta aquí la reseña de Las crónicas del mago negro, me ha encantado, he aprendido mucho, y si consigo que mi propia saga, en la que estoy trabajando, sea la mitad de buena que esta, me daría por satisfecho. Al menos de momento, siempre hay que intentar mejorar trabajando más y más duro.

Un saludo, gracias por leer estas líneas.

Iñaki A. Lamadrid    

lunes, 29 de julio de 2019

CÓMO ENCONTRAR TU LECTURA IDEAL


Hola amigos de la literatura.

Seguro que alguna vez has terminado de leer un libro y no sabes cuál va a ser el siguiente. Tienes varios en mente, pero no sabes si te gustarán o no, y no te dejas guiar solo por las críticas y reseñas.
A todos nos ha pasado, pero he dado con una forma de asegurar (en la medida de lo posible) que el próximo libro me va a gustar. Y esto es algo importante porque la cantidad de libros buenos que existen es mayor que la cantidad de libros que vas a poder leer en tu vida, así que ¿por qué perder el tiempo con libros malos?



La opción más evidente, aunque no la más eficaz, es guiarse por las listas de clásicos. Pero no es una buena idea. Hay libros consagrados como obras maestras y considerados de lectura obligatoria, y sin embargo, no gustan a todo el mundo. ¿Por qué? Muy fácil, que un libro sea un clásico, una obra maestra y material de estudio, no significa que gusten a todo el público, ya sea por su temática, por su ritmo, su forma de expresarse, etc. y no deja por eso de ser un gran libro.

Por eso te propongo otra forma de descubrir libros que se acerquen más a lo que buscas, y es así de sencillo: el cine.
Sí, el cine. En los últimos años me ha sorprendido la cantidad de películas que he visto, y tras investigar un poco, he descubierto que estaban basadas en un libro o una saga. Y es que parece que hay pocas películas que no estén basadas en libros.
También sirve con series, no es exclusivo del cine.

Así que encontrar u libro que te guste para tu próxima lectura es tan fácil como recordar qué películas son las que más te han gustado, y comprobar si están basadas en un libro.
Recuerda que siempre (o casi siempre) el libro es mejor que la película, así que si esta es buena, cómo será libro.
Te dejo algunos ejemplos de géneros distintos:

El marciano, de Andy Weir.


Es un libro fascinante, un Robinson Crusoe moderno, que tiene que sobrevivir, no en una isla desierta, sino en un planeta desierto donde sin el equipo necesario morirá y, por supuesto, la comida es limitada, y se las tiene que apañar hasta que llegue el precario rescate.
En este libro se basa la película Marte, protagonizada por Matt Damon. La película me encantó, así que cuando supe que estaba basada en el libro, lo leí. Si la película me había parecido buena, el libro, por supuesto, es mucho mejor.

Ready player one, de Ernest Cline.


Para los fanáticos de la ciencia ficción y la cultura de los años 80 (música, cine, juegos de roll y videojuegos) este libro es una auténtica pasada. Un futuro distópico con tecnología de ciencia ficción, y la gymkana más grande de todos los tiempos basada en la cultura de los 80.
En este caso primero leí el libro, y luego descubrí la película (que tiene el mismo título). Si bien es entretenida y no está mal, el libro es miles de veces superior.

El perfume, historia de un asesino, de Patrick Süskind.


Cambiando un poco de género, vi esta película hace unos cuantos años, y me gustó. Pues no hace mucho que leí el libro, dejándome llevar por esta teoría de que si me gustó la película, el libro no me defraudaría, y efectivamente, el libro es aún más apasionante.

Podría seguir con los ejemplos, pero se haría eterno. El señor de los anillos, Juego de tronos (a pesar de no estar terminada la saga de libros) La espada de la verdad, Eragon, son algunos ejemplos de películas y series de fantasía medieval basadas en libros. Harry Potter, no podía no mencionarlo. Si te gusta la literatura juvenil tienes las sagas de Crepúsculo, Los 100, Cazadores de sombras. Clásicos como Anna Karenina, Orgullo y prejuicio y, como ya he dicho, tantos otros que me podría pasar un año escribiendo.

Ahora te toca buscar los libros en los que se basan tus películas favoritas, y disfrutar de una lectura que, seguro, te va a gustar.

Iñaki A. Lamadrid